Mareas de emociones recorren mi cuerpo, pellizcan mi mente, conectan el corazón a un papel en blanco y los latidos dibujan con tinta cada palabra que jamás se ha dormido tras el tiempo, forman estrofas restringidas por los labios, callando los versos que siempre quisieron ser pronunciados. Nunca quise olvidarte, me obliga el tiempo, la ausencia de tu aire, aire que me falta cuando suspiro recordando la mirada en la que me perdía, en la que me reflejaba en un futuro contigo. La sal que quema mi herida, es sentir que no estas del todo, es la herida que supúra duda de si dejarme llevar o quedarme, tirar la llave al fondo que nos separa, vendar mi herida con olvido aunque escuence. Vas y vienes como veleta al viento hoy llamas, reclamas mi presencia Y mañana? Quizás sea de nuevo silencio? No puedo con palabras carentes de echos, ya no creo en los sueño cuando no estoy durmiendo. Pero aquí sigo ordenando estrofas, versos restringidos por...