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Mostrando entradas de enero, 2018

Miedo al recuerdo

Ni siquiera quise mirarle a los ojos, me daba miedo recordar como me enamoré de ellos... Ni siquiera miré sus boca, temía recordar sus besos... Pero toqué sus manos, y recordé todo...

Mi suicidio son las palabras que nunca quise escribirte

Esa fue la mejor decisión,  aún luchando a contra corriente con el corazón  las palabras que nunca quise escribirte fueron mi suicidio,  como quedarse quieto en medio de una via a dos metros de un tren que se acerca,  sabes lo que va a pasar,  no hay duda,  es el final,  lo aceptas porque ya no puedes Inmune al dolor que tanto duele.  Preferir estar ciega, que seguir así, como eso que dicen... corazón que no ve, corazón que no siente,  es mejor no verte, no seguir a medias más. solo es un instante y ya se acaba,  dolerá lo suficiente   para matar el amor...

Inicio y final

Cuando vi sus manos llenas de melodías como al tocar al ritmo de un piano, sencillamente por sus gestos, por sus ojos,  por el vaivén de las palabras entrecortadas en los labios,  sugiriendo el beso mas puro ...  Lo supe, quería una vida con el ... (........) Cuando sentí que la puerta se cerró  supe que era el ultimo día, todo se desplomó  en el ascensor mientas subía lo supe, Mi mundo había estallado en mil pedazos... y así es; el inicio y el final de amor.
Nada es para siempre. Hay que hacer contratos temporales en el amor para enamorarse lo justo y que sentir sea algo que elijas como cuando eliges tomarte una copa de más en una noche de fiesta y la resaca dura lo que dura un domingo. Así, si duele, solo dolerá las 24h después de haber sentido.

Mareas de emociones

Mareas de emociones recorren mi cuerpo, pellizcan mi mente, conectan el corazón a un papel en blanco y los latidos dibujan con tinta cada palabra que jamás se ha dormido tras el tiempo, forman estrofas restringidas  por los labios, callando los versos que siempre quisieron ser pronunciados. Nunca quise olvidarte, me obliga el tiempo, la ausencia de tu aire, aire que me falta cuando suspiro  recordando la mirada en la que me perdía, en la que me reflejaba en un futuro contigo. La sal que quema mi herida, es sentir que no estas del todo, es la herida que supúra duda de si dejarme llevar o quedarme, tirar la llave al fondo que nos separa, vendar mi herida con olvido aunque escuence. Vas y vienes como veleta al viento hoy llamas, reclamas mi presencia Y  mañana? Quizás sea de nuevo silencio? No puedo con palabras carentes de echos,  ya no creo en los sueño cuando no estoy durmiendo. Pero aquí sigo ordenando estrofas, versos restringidos por...