Nacemos agarrándole la mano a la inocencia que tras los años nos arrebata la vida sin darnos cuenta de que desde el primer llanto, al nacer, empieza la cuenta atrás sin saber cuando, donde y como va a sonar la alarma del final. Pasamos media vida durmiendo y la otra media siguiendo el patrón que nos impone la rutina, se nos olvida la importancia de la vida. Hoy no sé qué valor tiene la vida, Vivimos para morir, morimos y dejamos de existir. Peleamos para ganar, por ser, por tener. Nos desgastamos, trabajando, llorando, soportando cargas que nos tocan y hasta a veces las que no nos pertenecen para finalmente llevarnos el premio de la muerte. Donde está la recompensa? Tantos años luchando por vivir Y tan solo un suspiro es suficiente para morir.
Tras años en soledad mi corazón quedó convertido en piedra La vida pasaba sin más y yo agarrandome a ella. Nada podia esperar tenía el alma bajo llave y cadenas. Un dia me paré a pensar, qué son los golpecitos que en mi pecho suenan? Empieza el miedo a despertar de diferentes maneras, mi cuerpo, mi mente y mi voz temen amar y lo desean. Fue el chico de aquel bar que de pronto soltó mis cadenas, fue el beso que más esperé despertando en mis labios este poema. Empieza de nuevo el tic tac de este corazón que ahora es veleta y aun así ya no está dispuesto a dudas ni esperas. Llega la guerra entre pensar y sentir, entre un corazón suicida y una mente escéptica, que no puede dejar de latir y al mismo tiempo de estuadiar la manera, controlar el deseo para no arriesgar a que duela. Hoy no puedo dejar de notar El cosquilleo que sube por mis piernas Mil motivos para dejar de seguir y otro tantos a dejar que pase lo que el deseo quiera.