Nacemos agarrándole la mano a la inocencia que tras los años nos arrebata la vida sin darnos cuenta de que desde el primer llanto, al nacer, empieza la cuenta atrás sin saber cuando, donde y como va a sonar la alarma del final.
Pasamos media vida durmiendo y la otra media siguiendo el patrón que nos impone la rutina, se nos olvida la importancia de la vida.
Hoy no sé qué valor tiene la vida,
Vivimos para morir, morimos y dejamos de existir.
Peleamos para ganar, por ser, por tener. Nos desgastamos, trabajando, llorando, soportando cargas que nos tocan y hasta a veces las que no nos pertenecen para finalmente llevarnos el premio de la muerte.
Donde está la recompensa?
Tantos años luchando por vivir
Y tan solo un suspiro es suficiente para morir.
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