Mietras dormía... durante el trayecto en tren hablé de ella... Prisa nos acompaña dia tras dia, prisa no piensa, prisa no siente ni imagina, prisa se limita a seguir el patrón que impone la rutina. Prisa no conoce el mar, no conoce la brisa, ni su caricia, no conoce la calma. Prisa es ruido, es amiga del tiempo que no hay, enemiga de quien necesita más. Prisa se instala en las mentes, en los cuerpos manteniendo el cardio en una constante carrera de fondo que nunca consigue ganar, su mayor ribal es el cansancio que siempre gana el trofeo al final del día, el que nos aplasta cada noche y nos hace olvidar que la vida pasa en un instante. Solo el reposo del sueño nos hace sentir libres y aun asi, no somos libres, porque tenemos prisa hasta al soñar. Prisa alimenta nuestra ansia por llegar a tiempo sin tiempo, y si el tiempo acompaña, prisa quiere más prisa por empezar, prisa por acabar, prisa por controlar cada paso, no valla ser que con la prisa se nos olvide algo. Prisa no sabe lo...