Ir al contenido principal

Miedo al recuerdo

Ni siquiera quise mirarle a los ojos,
me daba miedo recordar
como me enamoré de ellos...
Ni siquiera miré sus boca,
temía recordar sus besos...

Pero toqué sus manos,
y recordé todo...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Prisa

Mietras dormía... durante el trayecto en tren hablé de ella... Prisa nos acompaña dia tras dia, prisa no piensa, prisa no siente ni imagina, prisa se limita a seguir el patrón que impone la rutina. Prisa no conoce el mar, no conoce la brisa, ni su caricia, no conoce la calma. Prisa es ruido, es amiga del tiempo que no hay, enemiga de quien necesita más. Prisa se instala en las mentes, en los cuerpos manteniendo el cardio en una constante carrera de fondo que nunca consigue ganar, su mayor ribal es el cansancio que siempre gana el trofeo al final del día, el que nos aplasta cada noche y nos hace olvidar que la vida pasa en un instante. Solo el reposo del sueño nos hace sentir libres y aun asi, no somos libres, porque tenemos prisa hasta al soñar. Prisa alimenta nuestra ansia por llegar a tiempo sin tiempo, y si el tiempo acompaña, prisa quiere más prisa por empezar, prisa por acabar, prisa por controlar cada paso, no valla ser que con la prisa se nos olvide algo. Prisa no sabe lo...

Corazón Suicida

Tras años en soledad mi corazón quedó convertido en piedra  La vida pasaba sin más y yo agarrandome a ella. Nada podia esperar tenía el alma bajo llave y cadenas.  Un dia me paré a pensar, qué son los golpecitos que en mi pecho suenan?  Empieza el miedo a despertar de diferentes maneras, mi cuerpo, mi mente y mi voz temen amar y lo desean. Fue el chico de aquel bar que de pronto soltó mis cadenas, fue el beso que más esperé despertando en mis labios este poema. Empieza de nuevo el tic tac de este corazón que ahora es veleta y aun así ya no está dispuesto a dudas ni esperas. Llega la guerra entre pensar y sentir, entre un corazón suicida y una mente escéptica, que no puede dejar de latir y al mismo tiempo de estuadiar la manera, controlar el deseo para no arriesgar a que duela. Hoy no puedo dejar de notar El cosquilleo que sube por mis piernas  Mil motivos para dejar de seguir y otro tantos a dejar que pase lo que el deseo quiera.  

Lo fuimos todo y nada a la vez

Y ahora tan solo quedan los suspiros de lo que pudo ser y no fue. Las noches que te recuerdo y las tardes en las que el teléfono arde de ganas de una señal de esperanza... Las ganas de verte se conforman a menudo con migajas;  Ver tu foto de perfil asomando en las redes como si de encontrarte buscandome en mi calle se tratase para saber de mi. Si tú supieras que de tí quiero saber siempre.... Si tú quisieras tanto como yo que fácil sería coincidir. Fuimos invisibles a ojos de otros, lo fuimos todo y nada a la vez. Fuimos las ganas de sentirnos por momentos, fuimos lo prohibido para los sentimientos, no para los mios que aun te reclaman a gritos a pesar del tiempo, a pesar de que nunca has vuelto a llamar a mi puerta arrepentido de haberme dejado ir.