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Despertar el placer

 Abrí mis párpados y te vi ahí subiendo  con besos hasta mi ombligo levantando despacio tu mirada recorriendome con tus ojos desde mis senos hasta mis ojos el camino del placer, encendiendo llamas de fuego entre nosotros ardiendo por dentro con el roce de la piel.

Tus manos tocando mi cuerpo provocan escalofrios, con las llemas de tus dedos en mi espalda mientras tus labios recorren mi cuello hasta mi oido susurrando un vocabulario obsceno con mezcla de caricias prohibidas, y suspiros entrecortados.

Mis dedos entre tu pelo, frente a ti mirando tu boca excitando la mia imaginandonos en un viaje de besos
por lo más recondito de nosotros
descubriendonos las ganas
de desnudar el deseo

Subía la adrenalina  y a su vez la intensidad de los latidos, los tuyos y los mios latentes en armonia, al mismo compás como si de notas se tratasen jugando en un pentagrama, con silencios de pasión desenfrenada.

De nuevo tus  manos descienden a mi cadera acercandose al paraíso que se esconde entre mis piernas despertando mi cuerpo al sentir tu aliento en mi sexo excitando mares de deseo con un vaivén  de intenciones como el vibrar de los acordes de una guitarra dando lugar a un sí sostenido ...

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Lo fuimos todo y nada a la vez

Y ahora tan solo quedan los suspiros de lo que pudo ser y no fue. Las noches que te recuerdo y las tardes en las que el teléfono arde de ganas de una señal de esperanza... Las ganas de verte se conforman a menudo con migajas;  Ver tu foto de perfil asomando en las redes como si de encontrarte buscandome en mi calle se tratase para saber de mi. Si tú supieras que de tí quiero saber siempre.... Si tú quisieras tanto como yo que fácil sería coincidir. Fuimos invisibles a ojos de otros, lo fuimos todo y nada a la vez. Fuimos las ganas de sentirnos por momentos, fuimos lo prohibido para los sentimientos, no para los mios que aun te reclaman a gritos a pesar del tiempo, a pesar de que nunca has vuelto a llamar a mi puerta arrepentido de haberme dejado ir.

Corazón Suicida

Tras años en soledad mi corazón quedó convertido en piedra  La vida pasaba sin más y yo agarrandome a ella. Nada podia esperar tenía el alma bajo llave y cadenas.  Un dia me paré a pensar, qué son los golpecitos que en mi pecho suenan?  Empieza el miedo a despertar de diferentes maneras, mi cuerpo, mi mente y mi voz temen amar y lo desean. Fue el chico de aquel bar que de pronto soltó mis cadenas, fue el beso que más esperé despertando en mis labios este poema. Empieza de nuevo el tic tac de este corazón que ahora es veleta y aun así ya no está dispuesto a dudas ni esperas. Llega la guerra entre pensar y sentir, entre un corazón suicida y una mente escéptica, que no puede dejar de latir y al mismo tiempo de estuadiar la manera, controlar el deseo para no arriesgar a que duela. Hoy no puedo dejar de notar El cosquilleo que sube por mis piernas  Mil motivos para dejar de seguir y otro tantos a dejar que pase lo que el deseo quiera.  

Vivir para morir

Nacemos agarrándole la mano a la inocencia que tras los años nos arrebata la vida sin darnos cuenta de que desde el primer llanto, al nacer, empieza la cuenta atrás sin saber cuando, donde y como va a sonar la alarma del final. Pasamos media vida durmiendo y la otra media siguiendo el patrón que nos impone la rutina, se nos olvida la importancia de la vida. Hoy no sé qué valor tiene la vida,  Vivimos para morir, morimos y dejamos de existir.  Peleamos para ganar, por ser, por tener. Nos desgastamos, trabajando, llorando, soportando cargas que nos tocan y hasta a veces las que no nos pertenecen para finalmente llevarnos el premio de la muerte. Donde está la recompensa? Tantos años luchando por vivir Y tan solo un suspiro es suficiente para morir.